martes, 22 de marzo de 2011

Manifiesto del Cefart. Por Diana Rosés.

                                                                                                 CEFART

TALLER BORRADURAS


TRIVIO
       
   Si giramos en redondo, y observamos el universo literario circundante,  podremos advertir la lamentable mutación que ha ido sufriendo la literatura, en particular, los textos así denominados, pero cuya característica principal, es la carencia de la esencia literaria. Y decimos lamentable, porque el ideario que subyace en su construcción se aleja de la tan ansiada literariedad que postulan los formalistas rusos.  
     En principio, hay algunos conceptos que sería deseable y hasta obligatorio considerar,  para decir que lo que estamos escribiendo es un verdadero texto “literario” o en definitiva que adolece de “literariedad. Hay algunas preguntas que surgen y envuelven y se manifiestan con osadía:

v ¿ Hay que buscar la homogenización de la forma cuando en  lo heterogéneo está la clave?
v ¿La forma no tiene en sí misma  contenido significativo, tanto como la espacialidad en el verso?
v ¿No sería conveniente elaborar nuestros propios conceptos teóricos a partir de la abstracción de los hechos literarios?


o   Lo que distingue a la literatura es el valor estético.
o   La sensibilidad es la capacidad de discernir la palabra que llegue más profundo.
o   El escritor literario es alguien en eterna búsqueda de la palabra justa.
o   Los prejuicios están para ser desatados y liberados del calabozo del no.
o   Hay que semantizar y resemantizar el léxico literario.
o   Hay que buscar insistentemente la propia voz
o   Más allá de las modas literarias, el escritor tiene que defender la estética de su arte.
o   El poeta es un escritor y no: los escritores y los poetas.
o   La Literatura es un arte y no: la Literatura y las Artes.

    Nuestro Ouroboro, símbolo que nos representa, es  una serpiente con la forma espiralada. Significa  apertura. Es el arte que abre los brazos a todas las manifestaciones estéticas para:
Tomar conciencia.
Indagar.
Conocer.
Irradiar.
Lograr que “el otro”
conozca.
indague
se concientice.
El sistema está enajenado y lo lúdico está en el lenguaje.
Crear lenguaje, soltar la sintaxis, encontrar la propia voz.

     Estos son algunos de los conceptos enunciados por los integrantes del CEFART, agrupación literaria que, ante la división reinante y buscando el punto de convergencia, recurre a la elocuencia para salir del hondo pozo en que se ha sumergido la  estética.




miércoles, 9 de febrero de 2011

Cefart (Fotografía de Ileana Andrea Gómez Gavinoser- copyright, 2010)

Así escribimos: Ideario y Método del CEFART

 Conformamos este Centro de Formación Artística (CEFART), con un claro propósito: alentar el desarrollo de la capacidad literaria y, en una visión más amplia, de toda actividad artística. En términos más simples, deseamos estimular la buena escritura.¿A qué llamamos “buena escritura”? A la producción de textos que verdaderamente puedan llamarse literarios. Obras que respondan a lo que Roman Jackobson llamó literariedad: el uso estético de la lengua.
Negamos los mitos contrapuestos y limitadores del “arte por el arte” y “del arte comprometido”. Toda creación estética es, por definición, comprometida con su entorno, desde el momento en que es creada por un ser humano que se relaciona con otros seres humanos. Las verdaderas obras literarias siempre han sido las que transmiten mejor el espíritu de su tiempo, lo que paradójicamente, les ha dado el carácter de universales.
Por otra parte, reducir la literatura a la escritura de panfletos, sin ninguna búsqueda estética ni espíritu lúdico, sólo produce obras estériles de poco o ningún impacto. Estos esfuerzos, frecuentemente, degeneran en un condescendiente “escribo como hablo”  en sus intentos de crear un texto “claro”, de sentido único y, por ende, no literario.
Toda verdadera literatura es, primeramente, un acto estético. El gramático inquiere por la forma correcta, el literato (poeta, dramaturgo, novelista, cuentista, ensayista, etc) anhela la palabra sugerente. Su aspiración es el texto bello.
El autor literario es, entonces, un individuo que cultiva la sensibilidad: su misión es encontrar la mejor forma de escritura. Es una búsqueda de la propia voz, más allá de  tendencias, de corrientes y de  modas artísticas.
¿Qué es lo que hacemos en CEFART? Ayudar en esa búsqueda.
Para ello nos servimos de una herramienta frecuentemente ignorada o poco frecuentada para el acto creativo: las teorías literarias. Elaboradas con criterio científico y con pasión artística, permiten desentrañar los mecanismos internos de la lengua, las técnicas de escritura y los mecanismos del género. Nuestro grupo transforma el conocimiento acumulado por los teóricos en técnicas que presentan nuevas y variadas posibilidades de creación.
El joven literato trabaja con un material increíblemente dúctil.
Nuestro ideal es que esta tarea se realice en un ámbito de intercambio libre de competencias inhibidoras de la creatividad. Asimismo, procuramos vínculos con otras artes como la pintura, la escultura, el cine, el teatro, la música, la danza o la fotografía.
En resumen, buscamos revalorizar aquella maravillosa, y hoy tan degradada herramienta que es el lenguaje y alentar a otros en su aprovechamiento para producir obras literarias que merezcan el nombre de tales.
Es por ello que no somos ni una corriente, ni una escuela ni un movimiento. Sólo un Centro de Formación Artística. Sólo CEFART.